Hacking Personal Branding
En esta sesión hemos estado viendo distintas actividades para crear equipo y cómo usar Kanban para organizarnos. Mientras trabajábamos, pensaba en cómo lo aplicaría yo si tuviera que coordinar un grupo en un proyecto de animación 3D y videojuegos. Para mí, lo primero que tiene que quedar claro es que la persona que coordina no solo “manda”, sino que tiene que tener un nivel profesional sólido, un poco por encima del resto, para poder tomar decisiones con criterio. Si el coordinador no sabe de lo que habla, ninguna actividad de team building funciona de verdad, porque la confianza se cae en cuanto llegan los problemas.
La primera dinámica que yo usaría sería una actividad muy simple para detectar habilidades sin hacerlo pesado. Me imagino una sesión corta donde cada miembro del equipo trae algo propio: un rig con animaciones, un concept art, un pequeño prototipo jugable, una interfaz, etc. Más que presentaciones formales, sería una pequeña “demo” interna. Solo con ver lo que cada uno enseña ya quedan claras las fortalezas: quién destaca en animación, quién en dibujo y diseño de HUD, quién controla más de programación o de VFX. A partir de aquí, la siguiente actividad es casi automática: repartir el trabajo alineándolo con esas fortalezas. La persona que se mueve mejor en animación se queda con todos los ciclos y cinemáticas; quien domina el dibujo, con los diseños de personajes, iconos e interfaces; quien se siente cómodo en código, con el gameplay y la integración en el motor. Eso evita muchas discusiones posteriores sobre qué le toca a quién, porque cada uno sabe que está en el área donde más puede aportar.
La otra actividad que considero clave es montar un Kanban sencillo y usarlo de verdad, no solo como decoración. Empezaría creando un tablero con columnas del tipo “pendiente”, “en curso”, “en revisión” y “terminado” y, después, una pequeña reunión regular para mover las tareas y hablar de bloqueos. Esta reunión no sería para repetir lo que ya se ve en el tablero, sino para que cada persona diga con claridad qué necesita: más tiempo, feedback, recursos, cambios en el diseño… Aquí es donde entra la parte de comunicación: el coordinador tiene que hablar con respeto, pero también con mucha claridad sobre las prioridades y los plazos. Si algo es urgente, se dice sin rodeos; si algo no llega al nivel de calidad que se busca, se explica qué falta y se escucha la respuesta de la persona encargada. Lo bueno de tener bien repartidos los roles es que, cuando surge un problema, no hay que buscar culpables en general: se habla directamente con quien lleva esa parte y se negocian ajustes.
Si tuviera que resumir qué actividades me parecen más útiles para coordinar un equipo, diría que son aquellas que combinan tres cosas: reconocer el nivel profesional de cada uno, asignar responsabilidades acordes a ese nivel y mantener una comunicación constante, clara y respetuosa. La demo inicial de habilidades, el reparto de tareas por especialización y el Kanban con revisiones periódicas no son solo herramientas “técnicas”; son formas concretas de mostrar que el coordinador confía en el talento del equipo, pero también se toma en serio el resultado y la organización. En un proyecto de animación 3D y juegos interactivos, donde hay muchas piezas distintas que tienen que encajar, estas actividades marcan la diferencia entre un grupo que solo entrega algo y un equipo que realmente se coordina para hacer un buen trabajo.